martes, 12 de mayo de 2009

VAYA TERMINANDO SEÑOR

El recomienzo de mi propia partida descalza mis pies hasta el hartazgo
Desgasta los engranajes de mi cordura

Maculación satírica que me roe risueñamente, me lleva por los caminos del hombre sátrapa con conciencia del nuevo advenimiento. Y me revuelco en mi preexigencia como portavoz de mis propios chascarridos diligentes.

Veo con claridad que solo la verdad surge del dolor con sarmiento agitándose sobre los débiles lomos, como despojando al hombre de su natural maldad

Estoy ahora armado vivo
Lleno de sueno grave, largo y bestial
Con mi cielo sin secreto
Con los rayos quemando las verrugas del firmamento de la desesperanza

Simplista y exuberante, rey de mi propio dogma
Te agarro negra
Como la frazada con la que me gusta abrigarme
Soy tu propio boticario que te receta un soplo denso y perfumado.

Adornada tu figura con tus ojos
Te veo frente a mi
Con tu vaivén de caderas cadenciosas
Vivido atisbamiento de tiempos apasionados que su fueron
Alguna vez volverán?

Eres mi conserva, mi mermelada en pan duro
Aventado sobre la mesa de las jugadas eternas
Donde las urracas de mal agüero no tienen nidada.

Ahí donde sentí que me despeñaba con mis alas cortas tú estabas
Me diste los clavos de mi sostén
y yo no he tenido mejor idea que clavártelos en el corazón.

Anuncia tu propia voz en los oídos sordos
Hoy mi grito lontano encontró tierras de eco
Asúmome hechicero de mil estrellas
Que te besen las manos mis delirios
El rocío del universo curara ese ardor

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